Notes
París es la capital de Francia y el eje sobre el que giró buena parte del arte occidental moderno durante más de un siglo. A finales del siglo XIX la ciudad fue el escenario del Impresionismo, con figuras como Monet, Renoir y Degas, y del Postimpresionismo que le siguió; a comienzos del siglo XX se convirtió en el centro del Cubismo de Picasso y Braque, y del movimiento Surrealista liderado por André Breton. El Louvre y el Musée d'Orsay custodian gran parte de ese legado pictórico, mientras que el barrio de Montmartre y el de Montparnasse fueron los territorios donde se concentraron pintores, escritores y bohemios de aquellas décadas. En literatura, París fue el refugio de la Generación Perdida estadounidense —Hemingway, Fitzgerald— en los años 20, y cuna del Existencialismo de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir en los cafés del barrio de Saint-Germain-des-Prés tras la Segunda Guerra Mundial. En el cine, la ciudad dio origen a la Nouvelle Vague de finales de los años 50 y 60, con directores como François Truffaut y Jean-Luc Godard.
En música y artes escénicas, la Ópera de París y su histórico edificio, el Palais Garnier, han sido instituciones centrales de la vida cultural francesa, junto con la tradición del cabaret parisino representada por salas como el Moulin Rouge.
Hoy, el Centre Pompidou sostiene el arte moderno y contemporáneo como contrapunto institucional al Louvre y al Orsay, y el barrio de Le Marais se ha consolidado como un polo de galerías de arte contemporáneo. Montmartre conserva su identidad como barrio históricamente asociado a los artistas, ahora también como atractivo turístico. La ciudad mantiene una vida cinematográfica activa a través de sus numerosas salas de cine independiente, y el legado teatral y operístico sigue vivo en el Palais Garnier y en los escenarios del centro de la ciudad.